sábado, 5 de febrero de 2011

nuevos amigos nueva vida

Era la víspera del comienzo del nuevo curso, Luna empezaba esta etapa en el nuevo colegio cerca de San Diego, lugar donde su hermano habia sido destinado por causas profesionales.
Ella era una simple chica de ciudad, con el pelo castaño con reflejos pelirrojos y ligeramente ondulado. No muy alta y delgada.
Lorena no estaba para nada nerviosa, muchas otras veces había tenido que entrar por la puerta de un nuevo colegio, siendo “la chica nueva”.
Era noche cerrada, no había luna, y eso no se sabia muy bien por qué pero la ponía de mal humor.
Pasaron las horas, y de repente sonó un sonido algo alarmante que hizo que Luna se despertara bruscamente. Automáticamente cogió el nuevo móvil que sus primos la habían regalado, e intentó torpemente, apagar la alarma. Vió la hora que era: Las 7h; nada mas levantarse cogió su albornoz azul y se dirigió hacia la ducha para despertarse un poco.
Al rato dispuso a ponerse la ropa que había elegido cuidadosamente el día anterior.
Se tomó un vaso de zumo y se hizo unas tostadas; Se arregló un poco el pelo, cogió la mochila y cuando estaba a punto de dar un portazo con la puerta se dio cuenta de que había una nota:
“llegaré un poco tarde, tengo que repasar unos pocos informes, suerte”
Su hermano la había informado como ir a su nuevo colegio en autobus, debía coger la línea 1 y en la quinta parada se bajaría.
Todo salió bien, cuando llegó al colegio y vió esos pasillos tan largos con tantas clases a los lados, creyó que se había confundido de lugar, pero no, ese era el sitio en el cual su hermano le había prometido que se quedaría para acabar el bachillerato.
Miró el papelito en el que ponía la clase en la que la había tocado ese año: tercero E .
Preguntó a un señor que suponía que sería un profesor de donde se encontraba su clase-
  -En el piso de arriba, primera puerta a la derecha –dijo con una sonrisa- nos vemos en un rato –añadió.
Lorena se quedó pasmada, le pareció un tipo majo, no tendría más de 36 años, iba con un chándal negro, el que se debía llevar en clase de educación física.
-será el de gimnasia- pensó.
Se dirigió hacia su nueva clase: era algo más grande que la de su antiguo colegio, y estaba vacía. En ese mismo instante, comenzó a sonar una especie de musiquita, y al rato, el sonido de todos los chavales subiendo las escaleras hasta el tercer piso.
Empezó a entrar gente a la clase, algunos ignorándola, y otros haciéndola la estúpida pregunta de: ¿eres nueva?
Se quedó quieta, y en ese momento entró el profesor con el que había hablado anteriormente.
  -Siéntate –dijo a Lorena señalándola el único asiento libre.
  -Bueno, como ya sabéis, me llamo Rodrigo, y este año seré vuestro tutor. Ya que entre nosotros ya nos conocemos, os voy a presentar a Luna, es nueva en este colegio y ha venido porque a su hermano le han destinado a trabajar por aquí cerca... – en ese momento, una serie de susurros se oyen por la habitación.


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